Cómo fue realmente la noche de bodas

Jair Ivan Sanchez

Tras meses de preparaciones, estrés y, por supuesto, también mucha ilusión, la noche de bodas debería ser la mejor noche de tu vida.

Las expectativas de las pocas horas desde después de la fiesta hasta el amanecer son muy altas, pero harías bien en contar con algún que otro imprevisto. De lo contrario, podrías acabar sollozando de frustración en tu suite nupcial porque la noche de bodas no ha sido tan especial como esperabas.

Hemos pedido a 14 mujeres que nos cuenten como vivieron su noche de bodas. Lee en las próximas páginas sus anécdotas personales, con momentos increíblemente felices y situaciones de lo más embarazosas.

Nuria, 26 años, agente inmobiliaria
Nos casamos en una preciosa finca cerca de un lago y decidimos pasar nuestra noche de bodas al aire libre. Bajo el cielo estrellado, ¡qué romántico! O eso pensábamos. Pero no podíamos estar más equivocados. ¡Un enjambre de mosquitos estuvo picándonos toda la noche!

Sofía, 37 años, enfermera
Dejamos nuestra fiesta alrededor de la medianoche intencionadamente para aprovechar bien nuestra primera noche juntos como matrimonio. Pero, cuando llegamos al hotel, sonó el móvil de mi marido. Al otro lado de la línea estaba su hermano. Se habían intercambiado las chaquetas sin querer y su hermano necesitaba las llaves. Dijo que llegaría al hotel en, como tarde, una hora. Le estuvimos esperando hasta las tres menos cuarto…

Ana, 35 años, diplomática
Celebramos nuestra recepción en un elegante hotel y reservamos allí la suite nupcial. Uno de sus testigos quería echar un vistazo a nuestra habitación y se trajo con él a un amigo y su mujer. Cuando descubrieron el champagne y las fresas con chocolate, se pusieron cómodos y se quedaron… ¡Hasta las dos de la madrugada! En algún momento su interminable cháchara hizo que me durmiera, ¡pero estaba furiosa de que tuviesen tan poco tacto! Por la mañana tuve una gran discusión con mi marido por ellos. No fue un buen comienzo de matrimonio…

Carolina, 31 años, profesora
Andábamos un poco justos de dinero, por eso reservamos una habitación normalita en un hotel. Cuando nos acababan de dar las llaves en recepción, nos abordó una pareja de estadounidenses que habían notado mi vestido de novia. Nos ofrecieron su suite con todos los detalles, incluyendo el desayuno y servicio de habitaciones.

Julia, 28 años, diseñadora gráfica
Cuando nos decidimos a casarnos, mi marido y yo llevábamos ya diez años juntos. Obviamente, nos conocíamos muy bien, también en lo que se refiere a nuestras preferencias en la cama. Por eso, decidimos no vernos en las dos semanas previas a la boda. Cuando nos reencontramos en el altar, fue muy emocionante. Y la noche de bodas en sí espectacular. ¡La separación realmente dio alas a nuestra noche!

Andrea, 30 años, informática
Quería que nuestra noche de bodas fuese inolvidable y, también, demostrar que el estar casados no implica poco o ningún sexo. Así que decidí comprar juguetes sexuales. ¡Fue todo un éxito!

Paula, 25 años, redactora junior
No es fácil mantener la pasión en la vida amorosa cuando conoces a tu pareja desde hace mucho. Por eso, quería sorprender a mi marido en nuestra noche de bodas con algo muy especial: un striptease. Desgraciadamente todo salió mal. Me engaché con un tacón en la cortina y la rasgué de arriba a abajo. No fue nada sexy, ¡más bien vergonzoso!

Emma, 29 años, recepcionista
Mientras mi marido y yo nos preparábamos para una pasional noche de bodas (ropa interior sexy, velas, masajes…) , empecé a encontrarme muy mal de repente, con un horrible dolor de tripa. Poco después le pasó lo mismo a él. ¡Teníamos una intoxicación alimentaria! Así que pasamos nuestra noche de bodas corriendo al baño alternativamente. Y también la mayoría de los invitados a la boda.

María, 26 años, vendedora
Teníamos reservada una habitación en un hotel para nuestra noche de bodas, en el que también estaba teniendo lugar una conferencia de hombres de negocios japoneses. Cuando entramos en nuestra habitación, encontramos a una mujer desnuda tumbada en la cama. Y así descubrimos que es bastante común que pongan a disposición de los hombres de negocio una chica de compañía, para que los negocios marchen sobre ruedas…

Sandra, 30 años, bibliotecaria
Teníamos que coger un vuelo para nuestra luna de miel a la mañana siguiente de nuestra noche de bodas, por eso, reservamos en un hotel al lado del aeropuerto. Acabábamos de meternos en la cama cuando escuchamos, de repente, un ruido muy fuerte y prolongado. Y no, no venía de ningún avión, sino de la habitación de al lado, donde alguien roncaba estrepitosamente. Se nos pasó el calentón de inmediato…

Rebeca, 25 años, periodista
Para nuestra noche de bodas habíamos reservado una suite en el mejor hotel de la ciudad. Cuando llegamos, lo primero que hice fue encender la televisión para ver las noticias. Me quedé de piedra cuando escuché que Michael Jackson había muerto. Pasamos toda la noche haciendo zapping por las distintas cadenas. No fue muy erótico.

Marta, 36 años, cocinera
Tengo raíces turcas, así que nuestra boda se tuvo que celebrar en Estambul. Tras la fiesta, mi marido y yo estábamos hechos polvo y contentos de tener, al fin, tiempo para nosotros. Pero en cuanto nos acostamos, empezaron a temblar las paredes: ¡un terremoto! Tuvimos que dejar el hotel inmediatamente y esperar con el resto de nuestros invitados en la calle… ¡y en ropa interior!

Carlota, 24 años, estudiante
Tanto mi marido como yo somos muy creyentes y queríamos esperar al matrimonio para tener sexo. Pero, cuando por fin entramos en nuestra habitación del hotel, sólo queríamos hacer una cosa, ¡dormir! Estábamos tan cansados de la celebración que nos quedamos dormidos en un abrir y cerrar de ojos. Pero bueno, así fue mucho mejor la mañana siguiente.

Sara, 28 años, contable
Como no teníamos mucho dinero, mi marido y yo decidimos pasar nuestra noche de bodas en casa. La mañana del día de la boda dejamos tras nosotros un auténtico caos, no había tiempo para recoger la casa. Pero cuando volvimos por la noche, ya como marido y mujer, estaba todo como los chorros del oro y la cama decorada con pétalos de rosas. ¡Mis hermanas habían hecho un gran trabajo!

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